FERIA DEL LIBRO DE GUADALAJARA (MÉJICO) II


Sigo en la feria. Por la mañana foro sobre el libro digital. Es un tema del que se habla mucho. Todavía no hay claridad sobre lo que llegará. Se apuntan tendecias. Es claro que los nuevos medios van a cambiar el modo de escribir, leer y editar. Lo importante es seguir buscando y permanecer en el debate. La feria sigue siendo una gran fiesta. Impacta ver tantos adolescentes y jovenes paseando por la feria. Y lo hacen realmente interesados. Eduardo Fraile, poeta vallisoletano, desnudaba su alma para hablarnos de una infancia de ángeles que venían a tomar la ciudad, de inviernos fríos y padres que transmitían amor a la cultura. Y nos conmovía sus palabras llenas de autenticidad y emoción contenida. Y en Gudalajara (Méjico), en una sala pequeña, que en broma llamamos el zulo, rodeado de jóvenes que aplaudían a un poeta que les hablaba de golondrinas, nieve, y aviones de papel, sentí por unos momentos que la humanidad se hace con la palabra. Y que ella nos convoca a la convivencia, a la paz y al disfrute compartido en el silencio de la escucha.

Méjico, con sus gentes, nos sigue enseñando que la amabilidad no cuesta nada y nos hace a todos más humanos. Y estos jovenes que viven la cultura, que buscan libros, critican diseños de portada y escuchan los poetas...que voy a decir. Que me llenan de envidia y me recuerdan las carencias de nuestro país de nuevos ricos.

FERIA DEL LIBRO DE GUADALAJARA (MÉJICO)

LA FIESTA DEL LIBRO

Estoy en Guadalajara (México), en la Feria Internacional del Libro. Es una auténtica fiesta. Esta ciudad ha sabido reunir tanto a profesionales del mundo de la edición como a la población en general. El resultado es una feria que tiene tanto un carácter profesional como de convocatoria popular. Sobre todo llama la atención la asistencia de jovenes que recorren los pabellones y traen un pequeño presupuesto para la adquisición de alguna oobra. Me resultaba curioso escucharles decidir cual de los libros que les interesaba era realmente el que iban a adquirir.

América Latina nos muestra a los europeos su rostro joven y la vitalidad de sus calles. También nos recuerda, en los niños que venden artículos en la calle, que la justicia todavía está por venir en nuestro mundo. Ojalá que la emergencia de estos países lo sea también a una sociedad más justa y equitativa.