EL FACTOR HUMANO


EL FACTOR HUMANO

No ha sido el marketing, ni la teconología punta, ni el dar leña a la espinilla lo que se encuentra detras del éxito de la selección española. Ha sido el trabajo de equipo, el respeto al entrenador y el buen hacer  de éste a la hora de dirigir un grupo humano, la unidad de unos jovenes que han ganado y han demostrado saber ganar... Fue una delicia verlos jugar contra Alemania. Pero también lo fue ver  la celebración de su triunfo en el avión y por las calles de Madrid; bromeando unos con otros, alegres sin estridencias, satisfechos sin fanfarronería ni orgullo.

De todo ello podemos retener una idea. En toda empresa humana lo principal es el factor humano. Y éste no se administra ni  se gestiona. Se cultiva. De una manera cercana a la artesanía. 

Me parece que el entusiasmo de la sociedad con la selección española no se explica sólo por el triunfo deportivo. Hay también una identificación con su manera de comportarse y actuar. Su sentido de equipo, su lejanía con cualquier actitud de estrellato, su ausencia de oridinariez y pose hortera, su profesionalidad, su compañerismo, su esfuerzo y trabajo... son algunas de las actitudes que nuestra sociedad buscaba encontrar. Y pocos nos lo ofrecían. Ni una clase política que está atrapada en el electoralismo. Ni unos medios de comunicación que sólo pasean la horterada y lo soez de los "famosos".

Se dice que la alegría es efímera. Y el entusiasmo de este triunfo pasará. Ojalá permanezca la enseñanza que en toda empresa lo principal es el factor humano.

Homilía 15 Domingo tiempo ordinario. Ciclo C. 11 d ejulio 2010


 
 El prójimo
La proximidad no es una medida fija y precisa. Se trata de algo relativo y dinámico. Suele surgir a través de encuentros, acercamientos, relaciones, experiencias compartidas.
Cuando una persona desconocida que nos despertaba desconfianza comienza a hablarnos con sinceridad puede llegar a romper la desconfianza inicial. Cuando un vecino que nos parecía frío y distante, y con el que apenas mediábamos un saludo, se para a conversar con nosotros es probable que nos muestre una personalidad simpática y cordial. Cuando conocemos a una persona originaria de un país muy distante del nuestro; cuando intimamos y nos habla de su lugar de origen, de sus tradiciones y culturas, es posible que ese lugar comience a sernos más cercano que muchos otros lugares de nuestro país. En todas esas situaciones los que se acercan y relacionan comienzan a ser prójimos
La lejanía o cercanía no es una cuestión geográfica. Es una cuestión de relación.
Esto es lo que Jesús quiere transmitirnos en la parábola del buen samaritano. Uno se hace prójimo del otro en la medida en que establece una relación con él. En el acercamiento se encuentra la clave que abre a la proximidad.
El relato del buen samaritano es uno de los textos más hermosos y conocidos del evangelio. Se presenta como una llamada dirigida a toda persona de buena voluntad. Es una luz para alumbrar las relaciones en un mundo como el nuestro, dividido y roto por la injusticia y la pobreza.
Constituye el recuerdo permanente que nuestra sociedad, tan desarrollada tecnológicamente, tiene que avanzar mucho en el arte del acercamiento y el encuentro interhumano. Ningún sistema de protección social puede ahorrarnos la relación con los otros. En ese camino nos hacemos prójimos unos de otros. Y en ello se juega ponernos a salvo de la deshumanización.